Archivo de la etiqueta: Amy Goodman

Las guerras de Obama no se toman vacaciones

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Amy Goodman y Denis Moynihan.

Mientras la familia Obama se prepara para pasar las vacaciones en la isla Martha’s Vineyard, alguien debería recomendarle al Presidente que lleve el libro “Trampa 22” (cuyo título original en inglés es Catch-22) como lectura de verano. Esta clásica sátira contra la guerra del escritor Joseph Heller, publicada en 1961 y basada en las experiencias del autor como piloto de un avión de combate en la Segunda Guerra Mundial, lamentablemente es muy pertinente en la actualidad, cuando las guerras de Obama en Afganistán y otras partes del mundo continúan prolongándose.
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Edward Snowden y el programa de espionaje inconstitucional de Estados Unidos

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Amy Goodman

Edward Snowden admitió públicamente esta semana ser el responsable de lo que podría ser la filtración más importante de documentos secretos del gobierno en la historia de Estados Unidos. El ex funcionario de la CIA y analista de la empresa privada de consultoría de inteligencia Booz Allen Hamilton habló en Hong Kong con Glenn Greenwald, del periódico The Guardian, con la cineasta independiente Laura Poitras y con Barton Gellman, del Washington Post. Snowden les proporcionó pruebas fehacientes de que el gobierno de Estados Unidos, principalmente a través de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), está llevando a cabo un amplio programa de vigilancia y espionaje a nivel mundial y, lo que es quizá más controvertido, de prácticamente todos los ciudadanos estadounidenses, por fuera de las atribuciones constitucionales.
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Las víctimas que los medios ignoraron: la explosión de la planta de fertilizantes de West, Texas

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Por Amy Goodman

La Maratón de Boston y sus repercusiones han acaparado la atención de los medios de Estados Unidos. Sin embargo, otra serie de explosiones ocurridas dos días más tarde, y en las que el número de víctimas mortales fue cuatro veces mayor, tuvo mucho menos cobertura mediática. Fue el peor accidente industrial en años, aunque llamarlo accidente no tiene en cuenta que era evitable y que posiblemente se trate de un acto negligente, como suele suceder en muchos lugares de trabajo peligrosos.
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Huelga de docentes en Chicago: un desafío para la reelección de Obama

Por Amy Goodman

En Estados Unidos, los sindicatos están siendo víctimas de ataques políticos no solo por parte de personas como el gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walker, sino que ahora también, a raíz de la huelga de profesores en Chicago, por parte del propio círculo íntimo del Presidente Barack Obama. Esta vez, los embates han llegado de parte del ex jefe de Gabinete de Obama y actual alcalde de la ciudad, Rahm Emanuel. En Chicago, 25.000 docentes y trabajadores de la educación están en huelga y han paralizado el sistema de educación pública del tercer distrito escolar más grande del país. La lucha que se está desatando en estos momentos en Chicago, la ciudad natal de Obama, tiene su base en este histórico bastión de trabajadores organizados y en el movimiento iniciado exactamente hace un año en el país: Occupy Wall Street. El conflicto representa una situación difícil para Obama, que necesitará el apoyo de los sindicatos para ganarle las elecciones a su rival, Mitt Romney, pero que, a su vez, tiene un estrecho vínculo político con su grosero ex colaborador, el alcalde ‘Rahm-Ney’ Emanuel (apodado así por su cercanía con las posturas de Mitt Romney).
Una de las principales causas del conflicto es cómo serán administradas las escuelas en Chicago: a nivel local, desde las bases, mediante el control de padres y docentes; o en forma vertical, por parte de una junta escolar designada por Emanuel. Karen Lewis, presidenta del Sindicato de Docentes de Chicago, trabajó como profesora de química en la secundaria preuniversitaria King College, en Chicago. Sabe cómo funciona el sistema. Meses antes de la huelga, le pregunté acerca de la situación en Chicago. Emanuel, quien había sido electo alcalde recientemente, había designado a una junta escolar que estaba integrada en su mayoría por empresarios vinculados a la organización Academia para el Liderazgo de las Escuelas Urbanas (AUSL, por sus siglas en inglés). Lewis me dijo: “Uno de los problemas más graves es que, cuando quien está a cargo del sistema educativo es el presidente de una empresa, en lugar de un funcionario de la educación, de un verdadero educador, lo que termina sucediendo es que literalmente no tienen idea de cómo administrar una escuela. Tenemos a una organización que afirma que ellos tienen la solución y que va a funcionar. Y en los papeles se ve maravilloso. Pero se trata de personas que han sido capacitadas de una manera determinada y, sinceramente, esa agenda no tiene en cuenta a una gran proporción de nuestros alumnos”. La Academia para el Liderazgo de las Escuelas Urbanas no solo depende de ejecutivos de empresas sin experiencia en administrar escuelas, sino que también contrata a egresados universitarios recién recibidos para enseñar. Contratar a estas personas no es costoso, pero llegan con muy poca o ninguna experiencia en la educación.
Pauline Lipman es docente de Educación y estudios políticos de la Universidad de Illinois, en Chicago. Lipman me explicó: “Chicago fue la ciudad donde nació esta reforma educativa neoliberal con orientación empresarial, con su sistema de pruebas estandarizadas, denominadas ‘high stakes tests’, que afectan las posibilidades futuras de docentes y alumnos, que le paga a los profesores en función de los resultados de sus estudiantes y retira el dinero de las escuelas barriales y las termina cerrando para convertirlas en escuelas ‘chárter’, gestionadas por empresas privadas”.
La profesora Lipman le atribuye a Arne Duncan haber impulsado esta iniciativa empresarial en las escuelas públicas de Chicago. Duncan, Secretario de Educación del gobierno de Obama, fue el director del sistema de escuelas públicas de Chicago, donde dirigió la creación de las denominadas “escuelas chárter” (escuelas públicas gestionadas de manera privada, que se rigen por una normativa diferente a las demás). Un 90% de estas escuelas no permiten la sindicalización. Lipman me dijo: “Arne Duncan promovió esta agenda, que incluye cerrar las escuelas barriales para entregarlas a operadores privados, ampliar o impulsar la creación de más escuelas ‘chárter’…y presionar cada vez más a los profesores para que respondan a las pruebas estandarizadas. Esa agenda que ha sido realmente perjudicial en Chicago, y que ya había sido muy perjudicial en 2008 luego de cuatro años, fue la agenda que Duncan impulsó a nivel nacional cuando fue nombrado Secretario de Educación”.
Chicago también es el epicentro de una iniciativa comunitaria en contra de la ofensiva de Duncan, Obama y Emanuel contra las escuelas públicas y los sindicatos de docentes. Lewis es miembro del Comité de Educadores de Base (CORE, por sus siglas en inglés), que asumió la dirección del sindicato con el compromiso de una administración transparente de las escuelas. La oposición a las medidas de Emanuel llevó al sindicato a iniciar esta huelga histórica. Phil Cantor es profesor y uno de los líderes huelguistas del grupo Profesores por la Justicia Social (Teachers for Social Justice). Explicó: “Rahm Emanuel ha impulsado leyes en Illinois que, en mi opinión, fueron básicamente diseñadas para su beneficio político. Legalmente se nos permite hacer huelga solamente por temas vinculados al salario. Sin embargo, a los profesores no nos interesa tanto el salario, sino que lo que más nos interesa es poder hacer nuestro trabajo para los estudiantes a quienes nos debemos”.
Gracias a la organización de los grupos de base previa a la huelga (en las mismas calles de Chicago donde Obama fue hace tiempo un líder comunitario), los profesores en huelga cuentan con todo el apoyo de los padres y los alumnos. Rhoda Rae Gutiérrez es madre de dos niños que acuden a la escuela primaria en Chicago. Forma parte del grupo Parents 4 Teachers (Padres a favor de los maestros) y está acompañando la movilización de los profesores. Me dijo: “Creemos que las condiciones de trabajo de los profesores se ven reflejadas en las condiciones de aprendizaje de nuestros alumnos. Y cuando luchamos por los derechos de los profesores a un contrato justo, a un salario digno, a clases con menos alumnos, a escuelas con mayores recursos, es decir, a tener psicólogos, tener suficientes trabajadores sociales, suficiente personal de apoyo, suficientes colaboradores en el aula, enfermeras… Estamos luchando por todo esto. Cuando los profesores tienen estos recursos en sus escuelas, sabemos que nuestros niños pueden hacer cosas increíbles”.
Esta lucha refleja la esencia del movimiento Occupy Wall Street: miembros de la comunidad de todas las clases sociales, raza y origen que se unen para oponerse en forma organizada al poder de las empresas. El autor y periodista Chris Hedges, quien ha observado de cerca al movimiento Occupy, contextualizó la huelga:
“La huelga de docentes en Chicago probablemente sea una de las acciones sindicales más importantes en décadas. Si fracasa, pueden estar seguros de que este modelo de ataque a los sindicatos se extenderá a todo el país, en contra de otros sindicatos de maestros y en contra del último reducto de actividad sindical, que está en el sector público, por supuesto: los bomberos y la policía”.
Para quienes se preguntan dónde está el movimiento Occupy hoy en día, simplemente miren las calles de Chicago.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2012 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

El pueblo de España exige “¡democracia real, ya!”.

Por Amy Goodman.

Luego del anuncio realizado el miércoles por el Presidente de España sobre los profundos recortes y las medidas de austeridad que aplicará para poder asegurar los fondos de la Unión Europea para rescatar a los bancos españoles que están al borde de la quiebra, el pueblo de España salió a las calles una vez más para exigir lo que denominan “¡democracia real ya!”. La medida tiene lugar una semana después de que el gobierno anunciara el lanzamiento de una investigación penal contra el ex presidente ejecutivo del cuarto banco más grande de España, Bankia, Rodrigo Rato. Rato es lo que se dice un pez gordo: antes de dirigir Bankia fue director del Fondo Monetario Internacional. Lo que los medios no mencionan es que esta investigación oficial del gobierno fue iniciada por la acción popular.
Al movimiento de indignados en España (el equivalente al movimiento Occupy estadounidense) se lo llama 15-M, por el día en que comenzó: el 15 de mayo de 2011. Conocí a uno de sus integrantes la semana pasada en Madrid, el día en que se anunció la investigación de Rato. El activista me sonrió y dijo: “Por fin está sucediendo. Tal vez uno de estos tipos pague por sus actos. Porque nosotros, los ciudadanos, tenemos la impresión de que a ninguno de estos peces gordos jamás les sucederá nada. Hacen lo que quieren, roban, mienten y no pasa nada. Pero ahora, hoy, quizá suceda algo y me pone muy contento”.
El activista, Stephane Grueso, es un realizador cinematográfico que está haciendo un documental acerca del movimiento 15 de Mayo. Es un profesional talentoso, sin embargo, al igual que el 25 por ciento de la población española, está desempleado: “No nos gustaba lo que veíamos, hacia donde nos dirigíamos. Sentimos que estábamos perdiendo nuestra democracia, que estábamos perdiendo nuestro país y nuestro modo de vida. Entonces diferentes personas nos unimos con intereses diferentes bajo una misma consigna: queremos ‘¡democracia real, ya!’, igual que su programa. Y nos unimos y salimos a la calle, pero no teníamos demandas concretas ni acciones concretas. Se trataba simplemente de unirse y ver lo que sucedía y de hecho sucedió que nos quedamos protestando en las calles. Cincuenta personas decidimos pasar la noche en la Puerta del Sol, en esta plaza, y luego la policía trató de sacarnos. Pero regresamos. Y luego esto comenzó a multiplicarse en otras ciudades de España. En tres o cuatro días éramos decenas de miles de personas en decenas de ciudades españolas, acampando en medio de la ciudad, un tanto similar a lo que sucedió en la Plaza Tahrir en Egipto”.
La ocupación de la Puerta del Sol y de otras plazas en toda España continuó. Sin embargo, como sucedió con los campamentos del movimiento Occupy Wall Street en todo Estados Unidos, finalmente fueron desmantelados. A pesar de ello continuaron organizándose a través de grupos de trabajo y asambleas de vecinos centrados en diferentes temas. Uno de los grupos de trabajo del 15-M decidió demandar a Rodrigo Rato y reclutó a abogados que trabajaron en forma honoraria e identificaron a más de 50 demandantes, personas que se sintieron personalmente defraudadas por Bankia. Si bien los abogados trabajan en forma honoraria, una demanda tan grande es costosa, de modo que el movimiento, que tiene amplia difusión en las redes sociales, recurrió a la llamada “microfinanciación colectiva”: solicitaron pequeñas donaciones a la masa de seguidores del movimiento. En menos de un día recaudaron 25.000 dólares. La demanda fue presentada en junio de este año.
Olmo Gálvez es otro líder del movimiento 15-M que conocí en Madrid. Gálvez, un joven empresario con experiencia en varios países del mundo, fue uno de los “indignados” que apareció en la revista Time cuando la publicación eligió a “El manifestante” como personaje del año 2011. El supuesto fraude de Bankia cometido por Rato implicó la venta de “acciones preferenciales” de Bankia a pequeños ahorristas, denominados inversores minoristas, debido a que los inversores sofisticados no las estaban comprando. Gálvez explicó lo sucedido: “Estaban vendiendo esas acciones a personas que, en algunos casos, no sabían leer, algunos tenían dificultades para entender el producto y muchos eran ancianos. Fue un gran escándalo que no apareció en los medios”. Algunas de las personas que invirtieron en esta trampa creada por Bankia tuvieron que firmar el contrato con sus huellas dactilares porque no podían leer ni escribir y mucho menos comprender en qué estaban metiendo sus ahorros.
Esta semana, miles de mineros marcharon hacia Madrid. Algunos caminaron 380 kilómetros desde Asturias, en la costa norte de España. Según informó el periódico electrónico ElDiario.es, cuando los mineros llegaron a Madrid el martes por la noche coreando “somos el 99 por ciento”, fueron recibidos como héroes. El miércoles por la mañana, el Presidente Mariano Rajoy, del derechista Partido Popular, realizó su más reciente anuncio sobre las medidas de austeridad: el aumento del impuesto al consumo, una disminución del sueldo de los empleados públicos y la reducción del período de cobertura del seguro de desempleo a seis meses.
Mientras Rajoy realizaba su anuncio en el Parlamento, los mineros estaban en la calle junto a miles de ciudadanos que se sumaron, todos para exigir que se ponga fin a los recortes impulsados por el gobierno. Los manifestantes se enfrentaron a la policía antidisturbios, que les lanzó balines de acero recubiertos de goma y gases lacrimógenos. Algunos manifestantes regresaron con petardos y otros proyectiles y en medio del tumulto que siguió, al menos 76 personas resultaron heridas y ocho fueron arrestadas.
Stephane Grueso resume el movimiento de la siguiente manera: “Decimos que esta es una revolución popular. Nosotros somos el pueblo. No somos un partido. No somos un sindicato. No somos una asociación. No somos ‘indignados’. No estamos enojados. Somos el pueblo. Estamos en todas partes. Aquí, en Madrid, cada fin de semana hay 104 asambleas de vecinos. En cada una de las asambleas hay de cinco a quince personas que se reúnen para hablar de política a gran escala, de lograr la paz en el mundo, pero también de política a pequeña escala: qué problemas enfrentamos en nuestro vecindario. Esto sucede cada semana y esto es el 15-M. Estamos conectados y trabajamos juntos en España y con otros países. Estamos logrando cosas, no nos hemos detenido. No somos tan visibles ahora pero seguimos trabajando y volveremos a salir a las calles”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2012 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Una vez más, debemos reivindicar el sufragio universal

Por Amy Goodman

A medida que se intensifica la campaña electoral, un creciente número de estados intenta limitar la cantidad de personas que pueden votar. El porcentaje de personas con derecho al voto y que de hecho participan en las elecciones en Estados Unidos es, de por sí, vergonzosamente bajo. Florida, un estado disputado por ambos partidos, se prepara para la Convención Nacional Republicana: cinco días de pompa promocionada como una celebración de la democracia. Mientras organizan su fiesta, el gobernador republicano de Florida, Rick Scott, junto con su secretario de Estado, Ken Detzner, están eliminando sistemáticamente a personas del padrón electoral a través de bases de datos desactualizadas del propio estado, que contienen información errónea.
Muchos votantes de Florida recibieron hace poco una carta que decía que fueron eliminados del padrón electoral y que les queda poco tiempo para demostrar que son ciudadanos en regla. Han surgido cientos de casos de personas que, a pesar de tener ciudadanía estadounidense desde hace mucho tiempo, han sido eliminadas del padrón. Según la filial de Florida de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), “de las personas que han sido obligadas a demostrar su ciudadanía, un 61% es de origen hispano, cuando en realidad tan solo un 14% de los votantes registrados en Florida son hispanos”, lo que sugiere que hay un intento de eliminar a los latinos, que tienden a votar por los demócratas. Algo similar ocurrió en el año 2000, cuando la entonces Secretaria de Estado de Florida, Katherine Harris, eliminó sistemáticamente a afroestadounidenses del padrón electoral. El Departamento de Justicia le ordenó a Detzner que detuviera la purga de votantes. Sin embargo, tanto Detzner como el gobernador Scott prometieron continuar. El Departamento de Justicia, al igual que la ACLU y otros grupos, demandó al estado de Florida ante un tribunal federal.
Para el congresista de Georgia John Lewis, los intentos de limitar el acceso al voto no solo son burocráticos. “Es increíble, es inconcebible que a esta altura de nuestra historia, cuarenta y siete años después de que se aprobara la Ley de Derecho al Voto, estemos tratando de retroceder. Creo que se trata de un ataque sistemático y deliberado por parte de muchos de estos estados. No solo en Florida, no solo en los estados del sur, sino que en todo el país le están impidiendo a la gente la participación. Creo que es un intento de hacer trampa en esta elección incluso antes de que suceda. Para complicar aún más las cosas, para hacer aún más difícil que los ciudadanos de la tercera edad, que nuestros estudiantes, que las minorías, que los discapacitados puedan participar en un proceso democrático. Me da ganas de llorar. Después de que la gente dio su vida, luego de que muchas personas fueron golpeadas, heridas y asesinadas por ayudar a registrar a personas para que pudieran votar. Jamás olvidaré a los tres luchadores por los derechos civiles que fueron asesinados en el estado de Mississippi en la noche del 21 de junio de 1964”, declaró. El congresista Lewis se refería a James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner, que fueron asesinados mientras registraban a afroestadounidenses para votar.
En 1961, Lewis, que tenía tan solo 21 años, era uno de los líderes de las denominadas “Freedom Rides”, que verificaban que las nuevas leyes federales que prohibían la segregación se cumplieran en todos los estados. Lewis, al igual que muchos otros, fue golpeado brutalmente cuando sus autobuses cruzaron las fronteras estatales hacia el sur profundo. Pero eso no lo detuvo. Se sentó en los mostradores segregados de las cafeterías, se unió al Comité Coordinador Estudiantil No Violento, del que pronto se convertiría en presidente. Me contó acerca de un momento clave en su vida y en la historia del país, la marcha por el Puente Edmund Pettus:
“El 7 de marzo de 1965, algunos de nosotros intentamos marchar desde Selma a Montgomery, Alabama, para demostrarle al país que la gente quería votar. Un joven afroestadounidense había sido asesinado de un disparo unos días antes en un condado vecino denominado Condado de Perry, en el cinturón negro de Alabama, el condado de donde son originarios Martin Luther King Jr., Juanita Abernathy y Andrew Young. Y su asesinato nos impulsó a tomar la decisión de marchar. En Selma, Alabama, en 1965, tan solo un 2,1% de la población negra en edad de votar figuraba en los registros de votación. El único lugar donde uno podía intentar registrarse era en un tribunal, donde había que pasar un denominado examen de ‘alfabetización’. Y le decían a la gente una y otra vez que no podrían aprobar el examen. Una vez le pidieron a un hombre que contara la cantidad de burbujas que hay en una barra de jabón. En otra oportunidad se le pidió a un hombre que contara la cantidad de frijoles que había en un frasco. Hubo abogados, médicos, maestros, amas de casa, catedráticos afroestadounidenses que no aprobaron el llamado ‘examen de alfabetización’”.
Lewis recordó que cuando él y muchos otros intentaron cruzar el puente Pettus, en Selma, al inicio de su marcha de 80 quilómetros hacia Montgomery: “Llegamos a la cima del puente y vimos una multitud de policías del estado de Alabama con sus uniformes azules y continuamos marchando, llegamos a acercarnos lo suficiente como para escucharlos. Y un oficial se identificó, dijo: ‘Soy el Mayor John Cloud de la policía estatal de Alabama. Esta marcha es ilegal y no permitiremos que continúe. Les doy tres minutos para dispersarse y regresar a sus iglesias’. Uno de los jóvenes que marchaba junto a mí, que lideraba la marcha, un hombre llamado José Williams, que trabajaba con Martin Luther King Jr., replicó: ‘Mayor, denos un momento para arrodillarnos y rezar’. Y el mayor dijo: ‘Oficiales: al ataque’. Vimos que se ponían las mascarillas anti-gas y luego se acercaron a nosotros y nos golpearon con sus cachiporras y sus látigos y nos aplastaron con sus caballos. Un oficial de la policía estatal me golpeó en la cabeza con su porra y sufrí una conmoción cerebral en el puente. No sentía mis piernas. Sentí que iba a morir, creí ver la muerte”.
Cuando le pregunté a Lewis qué fue lo que lo impulsó a seguir adelante a pesar de tanta violencia, me dijo: “Mi madre, mi padre, mis abuelos, mis tíos, la gente que me rodeaba nunca había podido votar. Había trabajado en todo el sur. En el estado de Mississippi la población negra en edad de votar ascendía a 450.000 personas y tan solo alrededor de 16.000 estaban registradas para votar. En aquella época no teníamos opción. Creo que nos persiguió lo que llamo el ‘espíritu de la historia’ y no podíamos darle la espalda”. El sufragio universal, el derecho al voto, nunca está a salvo, seguro. Nunca está completo. En este período electoral el dinero de unos pocos tendrá una gran influencia. Mientras tanto, los votos de muchos son eliminados y sus voces son silenciadas.
A menos que la gente luche para ampliar la participación en las elecciones, y no solamente para evitar la eliminación de votantes del padrón electoral, nuestra democracia correrá grave peligro.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2012 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

WikiLeaks vs. Stratfor: Persigamos la verdad y no a quienes la revelan

Por Amy Goodman

WikiLeaks, el sitio web de divulgación de información clasificada, publicó nuevamente una gran cantidad de documentos, esta vez de una empresa de inteligencia privada conocida como Stratfor. La fuente de la filtración fue el grupo de hackers “Anonymous”, que afirmó haber obtenido más de 5 millones de correos electrónicos de los servidores de Stratfor. Anonymous obtuvo el material el 24 de diciembre de 2011 y se lo proporcionó a WikiLeaks, que a su vez trabajó junto a 25 organizaciones de medios de todo el mundo para analizar los correos electrónicos y publicarlos.

Entre los correos electrónicos filtrados se encuentra un mensaje de una oración que sugiere que el gobierno estadounidense emitió un auto de procesamiento confidencial contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, mediante un gran jurado secreto. Además de mostrar a Stratfor como una empresa de inteligencia privada que realiza actividades ilícitas, que tiene estrechos vínculos con organismos de inteligencia de Estados Unidos y que brinda información tanto a empresas como a las Fuerzas Armadas estadounidenses, los correos electrónicos confirman la creciente convicción de que el gobierno de Obama, lejos de alejarse del secretismo de la era Bush/Cheney, está obsesionado con ocultar cierta información al público y se opone fuertemente a la transparencia.

Viajé a Londres el 4 de julio del año pasado para entrevistar a Assange. Cuando le pregunté acerca de la investigación del gran jurado, respondió: “No puede considerarse un jurado. Es una especie de tribunal medieval. Son entre 19 y 23 personas que juran mantener el secreto y no pueden consultar el asunto con nadie más. No hay juez ni abogado defensor pero hay cuatro fiscales. Es por eso que la gente que conoce bien el modo de proceder de un gran jurado en Estados Unidos afirma que éste acusaría a cualquiera que el fiscal considere pertinente”.

Cuando estaba por regresar de Londres, el periódico The Guardian publicó más información acerca del escándalo de escuchas telefónicas de la empresa News Corp. de Rubert Murdoch, que provocó el cierre de su periódico sensacionalista News of the World, el periódico dominical británico de mayor tirada en el Reino Unido. La coincidencia es pertinente ya que News of the World informaba acerca de todo menos de lo que proclamaba su nombre: las verdaderas noticias del mundo. Se centraba, en cambio, en detalles morbosos acerca de la vida privada de las celebridades, crímenes sensacionalistas y fotografías de mujeres semi desnudas. Gracias a este y a sus otros emprendimientos, Murdoch amasó una fortuna personal de 7.600 millones de dólares.

Tanto Murdoch como Assange nacieron en Australia, aunque Murdoch renunció a su nacionalidad australiana para obtener la ciudadanía estadounidense y así poder comprar más licencias de difusión de radio y televisión en Estados Unidos. Pero a diferencia de Murdoch, Assange ha protagonizado uno de los actos más valientes de la historia de las publicaciones al fundar wikileaks.org, un sitio web que permite a las personas entregar documentos en forma segura mediante la utilización de Internet de un modo que hace que sea casi imposible rastrear al informante. Assange y sus compañeros de WikiLeaks han publicado millones de documentos filtrados, los más importantes acerca de las guerras y ocupaciones de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y miles de cables diplomáticos, verdaderas “noticias del mundo”. La fundación Sydney Peace le otorgó una medalla de oro a Assange por su “valentía excepcional y su defensa de los derechos humanos”. En cambio, el gobierno de Estados Unidos lo persiguió, posiblemente en virtud de la Ley de Espionaje. Murdoch es venerado como un pionero del mundo de las noticias, mientras que los expertos de los medios de televisión por cable de los que Murdoch es propietario piden abiertamente la muerte de Assange.

Los correos electrónicos de Stratfor se irán publicando de a poco, junto con el contexto brindado por los socios mediáticos de WikiLeaks. Los documentos ya revelan conexiones cercanas y potencialmente ilícitas entre empleados de Stratfor y funcionarios policiales y de inteligencia. La revista Rolling Stone informó que el Departamento de Seguridad Nacional vigiló las protestas de Occupy Wall Street a nivel nacional y que el Departamento de Seguridad Pública de Texas tiene un agente encubierto en Occupy Austin que reveló información a empleados de Stratfor. Stratfor es también contratada por empresas multinacionales para conseguir supuesta “información” acerca de sus críticos. Algunas de las empresas que han contratado los servicios de Stratfor son Dow Chemical, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon y Coca-Cola.

Fred Burton, vicepresidente de inteligencia de Stratfor y ex director de contrainteligencia del cuerpo diplomático del Departamento de Estado de Estados Unidos, escribió en un correo electrónico: “No publicar. Tenemos un auto de procesamiento secreto contra Assange. Por favor, proteger”. Burton y otros empleados de Stratfor han mostrado un profundo interés en WikiLeaks a partir de 2010 y en sus correos se expresa una fuerte aversión hacia Assange en particular. Burton escribió: “Assange va a ser una linda novia en prisión. Revienten al terrorista. Va a comer alimento para mascotas toda su vida”. Otro empleado de Stratfor quería que a Assange se lo sometiera a tortura mediante la técnica del submarino.

Michael Ratner, asesor legal de Assange y WikiLeaks me dijo: “El gobierno de Obama ha perseguido a seis personas en virtud de la Ley de Espionaje, seis casos diferentes, el número más elevado desde que la ley entró en vigor en 1917. Entonces somos testigos de un esfuerzo del gobierno de Obama, a pesar de que afirmen lo contrario, de que quiere un gobierno cerrado y que está dispuesto a perseguir a los periodistas. Pueden discutir todo lo que quieran sobre violaciones técnicas a la ley, pero finalmente lo que sucede es que Estados Unidos quiere ocultar la verdad”.

1917 también fue el año en que el Senador estadounidense Hiram Johnson pronunció una frase célebre: “La primera víctima de la guerra es la verdad”. La Casa Blanca realizará una cena de gala esta semana en homenaje a los veteranos de la guerra de Irak. Bradley Manning es un veterano de la Guerra de Irak que no fue invitado. Está siendo juzgado por un consejo de guerra y podría ser condenado a cadena perpetua o a pena de muerte por supuestamente haber entregado miles de documentos militares y diplomáticos a WikiLeaks que revelaban información acerca de las víctimas de la guerra. El presidente Obama honraría más al país si también homenajeara a Assange y a Manning.

Debemos perseguir la verdad, no a quienes la revelan.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2012 Amy Goodman